Importante está acostumbrado a reclamar atención, respeto y subordinación a todos aquellos que lo escuchan cuando está Prometiendo. Por eso es que Importante se exaspera más de la cuenta cuando Inexistente lo interrumpe. Inexistente grita todo lo que da su voz desde la gradería para decirle a las autoridades presentes y a los Televidentes que está en desacuerdo con Importante. Pero nadie escucha a Inexistente porque los únicos micrófonos encendidos están en la cabecera del salón dispuestos para Importante.
Las pupilas dilatadas, el ceño recto y la corporalidad amenazante son signos elocuentes de que Importante está molesto. “¡No nos van a distraer un segundo de la misión que estamos cometiendo!”, responde Importante gritando por sobre el barullo.
Frente al caso, Policía reacciona arrastrando a Inexistente fuera del salón plenario mientras Importante sigue con su irascible discurso. Inexistente intenta dejar alguna palabra rondando en el ambiente, pero es fácilmente acallado por los parlantes que amplifican la voz ahora estrepitosa de Importante.
“Los violentistas en este país nunca tendrán la última palabra (…) es la pérdida del respeto lo que debilita nuestra democracia” espeta furibundo Importante ante la interrupción.
Ahora Inexistente existe porque Importante lo nombra. Y no olvida además calificarlo de Violentista. Porque Inexistente sólo es preocupación de Importante cuando es un Televidente con voto o un Violentista peligroso.
Desde hace tiempo que esto es así para Inexistente/Violentista/Televidente. En otro momento de la historia (hacia fines de la dictadura de Único) Moderados y Conservadores acordaron impedir la existencia de Inexistente para evitarse la molestia de tener que aceptar/rechazar a otro Único después, nunca más. Y en el lugar donde antes Único reinaba junto a doña Lucía sentaron ahora a Consenso.
Consenso, dicen Moderados y Conservadores, no se queda en la cosa pequeña. Es de “grandes tareas” que requieren la superación de toda diferencia entre Moderados y Conservadores para imponer un Proyecto unido, nacional, deseable, ordenado, ejemplar.
No es extraño entonces que Moderados y Conservadores se peleen el trono de Importante con casi las mismas ideas. Las diferencias entre unos y otros son pequeñas y mezquinas porque en realidad forman parte del mismo Proyecto, el único aceptable para ser discutido.
Dentro de ese marco de diferencias gobierna Consenso. Fuera del gobierno de Consenso sólo hay peligro, violencia, pasividad, nada.
Por eso Inexistente/Violentista/Televidente no puede interrumpir a Importante en el acto solemne, porque su mera presencia es un riesgo para el Proyecto, no existe, no debería estar ahí ¿Quién lo dejó entrar?
De allí que la retórica de Importante haga de Inexistente un Violentista cuando éste interrumpe su discurso.
El discurso y los parlantes forman la administración de la Promesas que controlan a Inexistente/Violentista/Televidente. Cuando las Promesas no alcanzan, entra Policía para sancionar a Violentista. Porque en este relato de Promesas ansiosas por complacer a Consenso no hay espacio para nada distinto.
El que no recibió invitación para escuchar en vivo el discurso, que elija: Promesa o Policía, pero nunca Palabra. Porque la Palabra sólo es digna de los que acordaron lo Importante. Esos otros o son Inexistentes o Violentistas o Televidentes, pero nunca importantes. No lo merecen.
Porque en esta nación se respeta por sobretodo a los importantes y sus instituciones. Ellos conducen el Proyecto con sabiduría y gentileza, así que no necesitan nada más. Inexistente y Violentista que por favor lo comprendan. Que no se les ocurra entusiasmar a Televidente para transformarlo y juntar fuerzas para la Palabra. Ahí sí que los importantes cederán frente a Consenso y amenazarán con las armas que Único dejó: Policía y Miedo.
Así que ese es el destino del que no siendo importante decida tomar la Palabra: Policía. ¿Tendrá Inexistente, Violentista y Televidente el valor de pelear por la Palabra o sufrirá otra derrota a manos de Consenso? Está por verse, eso esperamos.
Advertencia final al lector: cualquier relación con la República de Chile y los ritos del 21 de mayo están deliberadamente establecidas y necesariamente representan el pensamiento de Revista Vaso.












