La peor jornada de Piñera

El “jueves negro” dejó claro que ni el Presidente, ni la clase política a la que representa, pueden seguir desconociendo la voluntad de la gente. Llegaron al límite.

Este 4 de agosto fue calificado como un “jueves negro” para la administración de Piñera. El día más negativo para su imagen pública. Una encuesta CEP desastrosa, dos marchas reprimidas al estilo Pinochet y una caída de la bolsa –donde varios quedaron saltones- hizo de este jueves la peor jornada de su gobierno. Pero no sólo para él, sino que para toda la clase política y empresarial que representa.

El día estuvo marcado por los dos intentos de marchas estudiantiles; a ambas no se les concedió el permiso y ambas fueron impedidas y reprimidas con una violencia pocas veces vista. Pero ambas se le escaparon de las manos a Piñera. Lo que trató de ser un intento del gobierno por demostrar firmeza y decisión y por criminalizar y apagar el movimiento estudiantil, terminó siendo todo lo contrario.

Pequeños grupos de estudiantes se manifestaron por todo Santiago y en muchas ciudades del país. En cada esquina había una barricada, que junto a la nube de gas lacrimógeno y los cientos de carabineros de Fuerzas Especiales, hacían que la capital pareciera un escenario de guerra.

Pero lo más particular fue el apoyo de las familias, que golpeaban sus ollas y aplaudían en señal de protesta, mientras los jóvenes eran golpeados. “No son estudiantes, son padres y madres los que están siendo reprimidos”, decía un caballero, reclamando porque a las 12 de la noche aún carabineros lanzaba bombas en los edificios y residencias particulares.

En este “jueves negro” quedó demostrado que este país carece de democracia, que la clase política no nos representa, que junto al empresariado son exactamente lo mismo, que nuestro sistema económico es más etéreo y tóxico que el gas lacrimógeno. Pero si alguien perdió, fueron justamente ellos, porque también quedó demostrado que las familias están más unidas que nunca en la cruzada por la educación pública, por más democracia y por el fin del lucro.

La CONFECH le dio al gobierno un plazo de 6 días para presentar una propuesta verdadera. Estaba bueno ya, luego de casi tres meses de movilización. El gobierno acusó una falta de respeto de parte de los estudiantes –cuando el insolente en verdad es el gobierno, que desconoce la voluntad de la gente que lo eligió- y anunció que trasladará el debate al Congreso. Hacer eso, sería un nuevo error. Sería volver a desconocer a la gente y ahora es peligroso. Han llegado al límite.

Si algo está claro, es que la clase política en general está inhabilitada en esta materia. El debate debe realizarse con la ciudadanía, no con aquellos que obviamente defenderán sus intereses a toda costa. Con sólo un 26% de apoyo, al gobierno no le conviene olvidarlo. Si algo quedó claro el jueves, es que en esta lucha estamos todos. Están las familias completas. Y eso, al gobierno, tampoco le conviene olvidarlo.